Protestas contra la BBC por sacar en antena a la ultraderecha
El pasado 22 de octubre, la BBC, cadena de la televisión pública británica, en uno de sus programas de mayor seguimiento, entrevistó al líder del partido mayoritario de la ultraderecha británica.
Este hecho suscitó protestas, protestas que en ningún modo pueden entenderse, ya que no puede vulnerarse la libertad de expresión, más aun teniendo en cuenta que la BBC es de titularidad pública.
Vulnerar el derecho de libertad de expresión a la ultraderecha, sería propio de ser de ultraderecha.
Indudablemente, soy totalmente contrario a la extrema derecha, y no me escondo de considerarme de izquierdas, e incluso de estar a la izquierda de la izquierda, lo que para algunos podría ser la ultraizquierda, aunque no tengo claro que sea tan exacto. Y precisamente al considerarme de izquierdas, he de ser plenamente consciente de que la izquierda no está en posesión de la verdad absoluta, ya que hay que partir de la base de que la verdad absoluta no existe, siempre puede haber matices, e incluso provinentes de la ultraderecha.
En el caso de que la ultraderecha utilice la libertad de expresión inadecuadamente, vulnerando o pretendiendo vulnerar derechos de otros, entonces se tendrá que atener a las consecuencias.
En todo caso, de producirse una inadecuada utilización de la libertad de expresión, las consecuencias deben recaer sobre la persona o personas que hayan hecho mal uso de dicho derecho, y no sobre todo aquel colectivo del que formen parte, por consiguiente, no debe criminalizarse a todo un colectivo, sino a aquellos del colectivo que hayan incurrido en acciones inadecuadas que conlleven consecuencias.
Obviamente, los miembros del clero también han de poder ejercer el derecho a expresarse libremente, manifestando su posicionamiento siempre que lo estimen oportuno, no obstante, no han de confundir libertad de expresión con coaccionar a la ciudadanía, y lógicamente deben respetar las leyes vigentes, si dichas leyes no les seduce, entonces que intenten cambiar la situación por los cauces establecidos. Es inadmisible que hagan de poder fáctico.
